martes, 2 de abril de 2013

¿Todo fluye?

Historia de la Filosofía. Segundo de Bachillerato. Prueba de Acceso a la Universidad.

Autores y textos, un curso, un examen. Profesores y alumnos frente a esta secuencia de palabras, al menos por ahora (no sabemos qué traerán consigo los nuevos proyectos legislativos), en una carrera contra el tiempo que se repite ritualmente desde hace décadas.

Este espacio para profesores y alumnos de Filosofía en Bachillerato quiere plantear la situación actual de la secuencia arriba mencionada, de sus contenidos específicos, de su enfoque dentro y fuera de las aulas, de su vigencia como proyecto educativo.

Para ello cuenta con la propia marcha de la asignatura en tiempo real, eso que nos pasa a docentes y educandos aquí y ahora, así como con los cambios que parece ser se avecinan a no muy largo plazo.

Respecto a lo primero, y teniendo en cuenta la disparidad de planes de estudio que encontramos en España, nos centraremos en el modelo que presenta la Comunidad de Madrid, en concreto la Universidad Complutense: los diez autores a desarrollar y las controversias que encontramos a su alrededor, tanto a nivel teórico-metodológico como práctico a la hora de plantear en examen de junio.

En relación a lo segundo, nuestra intención es contribuir al debate sobre la situación actual de la Filosofía en el sistema educativo español: qué entendemos en el siglo XXI por Filosofía, qué lugar ocupa esta en las enseñanzas regladas, qué futuro nos espera a los que nos dedicamos a impartirla como materia académica.

PAU en Historia de la Filosofía: otros modelos de examen son posibles

(en proceso de redacción)

La Filosofía en la nueva ley de enseñanza

(en proceso de redacción)

Filosofía y Ciudadanía

(en proceso de redacción)

Licenciados en Filosofía

(en proceso de redacción)

Filosofía y mundo exterior

(en proceso de redacción)

viernes, 1 de marzo de 2013

Estudiar a un filósofo


Fragmento de Russell que nos puede poner sobre la pista...

"Al estudiar a un filósofo, la actitud adecuada consiste en no profesar ni adoración ni desprecio, sino más bien una especie de simpatía hipotética, hasta que sea posible ver lo que deba creerse de sus teorías, y solamente entonces un renacimiento de la actitud crítica, que debe parecerse en lo posible al estado de ánimo de una persona que abandona las opiniones que hasta ahora profesaba. El desprecio impide la primera parte de este proceso; la adoración, la segunda. Hay que tener presente lo siguiente: primero, que un hombre cuyas opiniones y teorías valen la pena de ser estudiadas debe haber poseído cierta inteligencia, y segundo, que no es probable que nadie haya llegado a la verdad completa y definitiva en ninguna materia. Cuando un hombre inteligente manifiesta una opinión que nos parece evidentemente absurda, no deberíamos intentar comprobar que está en lo cierto, sino averiguar cómo llegó a tener apariencia de una verdad. Este ejercicio de imaginación histórica y psicológica amplía nuestro pensamiento y nos ayuda al mismo tiempo a reconocer cuán necios parecerán muchos de nuestros prejuicios más acariciados en una época de espíritu distinto." 
Bertrand Russell, Historia de la Filosofía, cap. IV